Caminar con consciencia plena

Caminar con consciencia plena

Hoy he hecho un nuevo descubrimiento en mi conquista personal hacia una vida más placentera. Siguiendo el consejo de un compañero he comenzado a caminar conscientemente.

Muchas veces lo bueno o agradable lo tenemos al alcance de la mano y de forma gratuita, pero paradójicamente no lo vemos, en este mundo ajetreado en el que tratamos de vivir.

Hacer ejercicio, footing, caminar de una forma normal es sano, produce ejercicio  aeróbico y tiene multitud de beneficios para nuestra salud.

Pero aquí me estoy refiriendo a andar de otra forma, despacio, dejando que a nuestra mente lleguen todos los estímulos de nuestro alrededor,  sin quedarnos atrapados en ellos, aceptando lo que hay, dejando pasar y parando el ruido de nuestra mente.

Soy de los que meditan y se quedan dormidos. Sí, hay un cierto tipo de personas que tenemos ese hándicap del sueño. Pero el Mindfulness o práctica de la conciencia plena tiene innumerables formas, métodos y caminos. Tantos como seamos capaces de imaginar y adaptar a nuestras posibilidades. Yo ya he encontrado una forma que de momento me va que ni pintada. Es caminar conscientemente.

Sal a un parque o a un entorno  por la mañana y a una hora temprana preferiblemente. Evitarás buena parte de ruidos y distracciones. Camina tan lento como te sea posible o te apetezca. Permítete sentir, experimentar,  escuchar tu cuerpo y todo lo que te rodea. Desde el tacto de las plantas de los pies al caminar, al leve balanceo de tu cuerpo, al sonido de tus pisadas, al murmullo constante de una autovía que pasa no muy lejos….. Luego puedes seguir, sin apresurarte, sin perseguir nada concreto con el canto de un pájaro, el brillo de las hojas de los árboles con los primeros rayos de sol, el olor de las flores y así hasta un infinito de sensaciones maravillosas que normalmente nos pasan desapercibidas.

Mientras te metes en esta dinámica, estás ejercitando tu conciencia plena, estás anclando tu atención a sensaciones y estímulos agradables y estás evitando el rumiado de ideas y problemas recurrentes. Si consigues hacerlo durante tan solo diez minutos, notarás una agradable sensación de bienestar, de paz y de plenitud. Te sentirás más vivo e integrado en tu entorno. Tu mente habrá descansado, tu humor habrá mejorado y tu cerebro habrá cargado pilas.

¿Parece fácil verdad? Como siempre digo a quien trato de explicar qué es la meditación o el Mindfulness, la teoría es facilísima, el conseguir llevarlo a cabo de una forma productiva es algo que necesita su tiempo. Práctica, perseverancia y actitud. No hacen falta grandes esfuerzos ni grandes propósitos. No hace falta luchar contra nada.

Acabo de comenzar tras un periodo relativamente amplio de meditación a caminar conscientemente. Ni que decir tiene que no siento sueño y no me quedo dormido. (Como me pasa algunas veces cuando se hace de forma sentada o tendida). Ha sido todo un éxito comprobar como funciona, más aun cuando camino o corro desde hace años y nunca había sentido una experiencia así. La tenía delante, a mi alcance, pero solo había que tener un poco de paciencia y no perseguir ningún fin, ser y no hacer, dejar fluir todo.

Y para colmo en estos días, con un paisaje de flores y olores en nuestros parques que es una verdadera delicia para los sentidos. Anímate, solo te necesitas a ti mismo.

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